Durante tres años hice radio y puedo asegurar que fue una experiencia única.
Me propusieron presentar y dirigir, además de escribir los guiones, un programa que abordase músicas, digamos, decadentes como el cuplé, el chótis o la revista.
Me pasaba la semana pergeñando historias que los jueves fluían en mi voz que, perdonen la vanidad, brotaba muy radiofónica.
En cierta ocasión me referí al pasodoble dentro de la revista y esto es lo que escribí:
“El beso”, número musical de la revista “La estrella de Egipto” tuvo en la inigualable Celia Gámez tremendo éxito.
Aquello de: “La española cuando besa es que besa de verdad” encajó perfectamente en la época de su estreno. Ahora no tendría ningún sentido ya que los besos y otras cosas se dan con demasiada facilidad.
El caso es que el pasodoble de Ortega y Moraleda reportó pingües beneficios a sus autores que se apresuraron a seguir componiendo temas para abastecer las obras que se estrenaban continuamente en los teatros madrileños.
Muñoz Román y Jacinto Guerrero también formaron un magnífico tándem que dio resultados fantásticos como la revista “¡Cinco minutos, nada menos!” de la que se destacó el pasodoble “La Montijo y sus dragones” que Maruja Tomás interpretó con gran acierto.
En “La orgía dorada” intervinieron nada menos que cinco autores: Pedro Muñoz Seca, Pedro Pérez Fernández y Tomás Borrás (a la sazón, esposo de La Goya) que escribieron el libreto; Jacinto Guerrero y Julián Benlloch se encargaron de ponerle inspirada música.
Uno de sus números más conocidos fue el pasodoble “Soldadito español”.
“Soldadito Español, soldadito valiente
el orgullo del sol es besarte en la frente…”
Cuentan que el mismísimo Jacinto Guerrero solía dirigir la orquesta del teatro quizás con la pretensión de visualizar en lugar tan privilegiado a aquellas adorables vicetiples. Y que conste que esto lo digo con el mayor de los respetos.
“Doña Mariquita de mi corazón” en la que Muñoz Román colaboró con Alonso se presentaron números tan acertados como “Jueves Santo madrileño” del que Raquel Rodrigo hizo una preciosa versión.
De Raquel Rodrigo, si les parece, hablaré la próxima vez.







