25 marzo 2007






Blanquita Suárez, precoz tiple cómica que debutó a los 14 años, había nacido en San Sebastián. Se dedicó fundamentalmente a la opereta, la revista y el género chico.
En 1918 se presentó como estrella de variedades en el Dorado de Barcelona y fue en la Ciudad Condal donde logró sus mayores triunfos. También se interesó por el cuplé y cantó los compuestos por Padilla y Retana. Este último le compuso “El fado Blanquita”.

En el género revisteril protagonizó, entre otras, “El sobre verde”. De esta revista surgió el popular chótis “Soy la garçon”. Mi madre, que del escenario hacía una cátedra, solía puntualizar: Hay que decir “Soy la garçon, çon, çon… con el pelo cortao” y no “Soy la garçon, con, con… con el pelo cortao”. Erudita que era…
“La Blanca doble” de Jacinto Guerrero, calificada como humorada cómico lírica, se estrenó el 5 de Abril de 1.947 en el Teatro de La Latina de Madrid. De ella se hicieron famosos varios números. Uno de ellos era una samba titulada “Moreno tiene que ser”.
Era frecuente ver al propio maestro Guerrero dirigiendo la orquesta. Me imagino lo bien que se lo debió pasar Don Jacinto observando en primera línea a vedettes y vicetiples. Quizás por eso compuso tanta revista… “El sobre verde”, “La orgía dorada”, “¡Cinco minutos nada menos!” o la ya nombrada, “La blanca doble”; y que conste que esto lo digo con humor y un gran respeto por el que compuso inolvidables zarzuelas como La Alsaciana, La Montería, El Huésped del Sevillano, La rosa del azafrán, El canastillo de fresas y la que se considera más taquillera de todas: Los Gavilanes.

Otro afortunado chótis fue “Con una falda de percal planchá” de la obra “Cuadros disolventes”, libreto de Perrín y Palacios y música del maestro Nieto y que se estrenó en el Teatro Príncipe Alfonso el 3 de julio de 1896. En la Biblioteca Virtual Cervantes encuentro estos comentarios sobre su estreno:

“¡Qué alborozo entre los espectadores! ¡Qué bulla, risa va, risa viene, mientras la cantante lucha por hacerse oír! Se trata del chotis de “Cuadros disolventes”. El cantable se propagó extraordinariamente, y todavía hoy anda con gran facilidad en la memoria de las gentes, aunque casi nadie conozca exactamente su origen. Fue utilizado multitud de veces. Arniches, incluso, lo saca a relucir en El santo de la Isidra”.

Por cierto, Beauty of Chaos nos explica en este mismo espacio, el martes 14 de noviembre de 2.006, y con el título “Prehistoria del cine”, qué son estos misteriosos cuadros disolventes…

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1 comentario:

El Doctor Hache dijo...

Fantástico artículo, Olga, como tuyo... Efectivamente, el chotis de "Cuadros disolventes" es uno de los más bonitos y, como justamente dices, instalados en el recuerdo. Y del imprescindible Guillermo Perrín, a ver si un día me decido a contaros una pequeña anécdota de la memoria familiar... Por ahora, un gran abrazo a los dos y a todos los que nos lean.